Fractura de Fémur

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Definición

Llamamos fracturas de fémur a aquellas lesiones en las que se rompen el fémur por debajo de la articulación de la cadera y por encima de la rodilla. Son fracturas que suelen provocarse por caidas sobre el lateral del muslo o de la pierna.

Tipos

Según como sea el trazo de fractura podemos distinguir fracturas simpleas (fracturas con dos fragmentos) o fracturas conminutas (fracturas con muchos fragmentos).

Según como se encuentren los fragmentos de la fractura, podemos diferenciar fracturas no desplazadas, cuando los extremos del hueso aun mantienen contacto; y fracturas desplazadas cuando no hay contacto entre los fragmentos óseos.

Diagnóstico

Cuando el hueso del fémur se rompe además de un intenso dolor, la pierna suele acortarse y quedarse girada con el pie mirando hacia fuera. En la mayoría de las ocasiones no es posible caminar, aunque puede darse la circunstancia de que la fractura no se haya desplazado y se pueda apoyar la pierna y caminar cojeando,

Es imprescindible realizar una prueba de imagen para poder afirmar que hay una fractura en un hueso. Para poder diagnosticar una fractura de femura se suele realizar radiografias del muslo. Con un par de radiografias suele ser suficiente para conocer el tipo de fractura y decidir cual va a ser el tratamiento mas adecuado. Sin embargo en ocasiones es necesario realizar un escaner (tomografia computerizada) o una resonancia magnetica nuclear para poder concretar el trazo de fractura y el desplazamiento de los fragmentos.

Tratamiento

Las fracturas de femur requieren en la mayoria de las ocasiones tratamiento quirurgico para resolverse.

Cuando la calidad ósea es buena y la fractura lo permite, se pueden utilizar clavos o placas atornilladas específicamente desarrolladas para sujetar los fragmentos mientras se forma el callo de fractura.

Hay ocasiones en las que si la capacidad de marcha del paciente estaba muy diminuida antes de la fractura (generalmente vida cama-sillón) o si la situación general del paciente es muy mala (enfermedades importantes mal controladas) se puede optar por no operar; asumiendo que la capacidad para caminar va a quedar muy disminuida. De esta manera se intenta evitar los riesgos de la cirugía, que en ocasiones son fatales.

En la mayoría de los casos en los que se opera con clavos o placas atornilladas y en los que se ponen prótesis, se intentara levantar de la cama al paciente en las primeras 24 o 48 horas. Lo habitual es que se permita apoyar la pierna poco a poco. Generalmente es necesario utilizar un andador o unas muletas para repartir el peso del cuerpo. Son muy importantes los ejercicios de rehabilitación para recuperar la fuerza de los músculos que se han debilitado después de la fractura. Generalmente no hace falta seguir un programa especifico para volver a caminar. Lo habitual es que se pierda agilidad y fuerza después de la fractura- Pero lo normal es que si la persona era capaz de desenvolverse de forma independiente antes de la caída lo recupere con el tiempo.

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